septembre 19, 2008

Orden

Durante las últimas semanas, hemos presenciado una serie de acontecimientos que apuntan a una pérdida de seguridad.

Claro que pérdida ante cosas bastante claras. Los "recientes hechos", como los llaman en los medios; que serían tediosos de enumerar, han estado acompañados de un muy interesante despliege de enunciaciones en los medios de comunicación y dentro del discurso estatal.

Lo que quiero resaltar aqui, es que a pesar de que esos hechos sean reales (quién podría negarlo) hay consecuencias que debemos intentar elucidar cuidadosamente.

Esto porque dentro de la vida cotidiana de las personas, se han escuchado o incluso hemos dicho cosas como -la situación/inseguridad/economía/etc- son incontrolables.

No hay nada de peligroso en emitir un juicio en contra de una realidad específica. Lo peligroso es la casi segura reflexión que hay a posteriori.

Aqui no quiero resaltar ni describir los hechos que han llevado a este tipo de reflexiones, sino la reflexión en sí y qué tipo de consecuencias pueden traer para la realidad política y social del país.

La reflexión a la que me refiero, después de haber pensado que la situación insostenible, es apelar al orden institucional y legal. Por ello se realizan marchas (si, sé que está "choteado") de personas de un estrato económico-social muy determinado y el de abajo que siempre anda siguiéndolo.

Entonces el peligro radica justo en que apelemos a un estado más fuerte que el que existe actualmente. Recuerdo haber leído que una de las peticiones de éste "movimiento" fue el de poner en operación a policía militarizada. El problema de ello es que no se ven, desde mi punto de vista, las posibles consecuencias que esto puede traer, ya que un estado más fuerte conlleva restricción de garantías individuales (¿me equivoco?).

No estoy diciendo que los hechos que han tenido lugar en las últimas semanas no sean lamentables desde un punto de vista personal. Pero justamente a lo que pienso debería apelarse es a soluciones sociales, es decir, en conjunto. Movimientos o fuerzas unidas que apelen por la seguridad en todos los sentidos.

Esto me lleva directamente al otro punto que quería aqui tratar.

Acompañado de éste discurso del miedo [el cual puede ser bien utilizado políticamente en vías de legitimación de cierto orden] (sic), viene una idea que ha permeado en los últimos años. Esto es acerca de que la responsabilidad de cumplir con las expectativas sociales está cada vez más en manos del individuo o de instituciones privadas que del estado.

Aqui el problema se basa en mi experiencia individual, ya que en los ultimos días dentro de mi familia y más gravemente dentro de los medios de comunicación, la consigna es que el bienestar social se encuentra en los medios que cada uno de nosotros (de manera individual) pueda hacer para soslayar la situación actual. Es decir, que si la respuesta a la pregunta sobre qué se puede hacer es lo que podamos individualmente; o dicho más científicamente "rascarnos con nuestras propias uñas, la consecuencias son demasiado peligrosas.

Me refiero a que por medio de esto, exhimimos al estado de sus responsabilidades, siguiendo con la dinámica de que el espacio público se reduce cada vez más, restringiéndose al ámbito de las soluciones individuales.

En vez de esto: ¿Por qué no apelar a reivindicaciones públicas?

Por eso creo que hablar de terrorismo y de necesidad de soluciones más fuertes hacia el problema podría traer consecuencias graves a la vida social y política del país