Alfred Schutz hablaba acerca del regreso a casa de los hombres que van a la guerra dentro de sus Estudios sobre teoría social, haciendo referencia al cambio que existe en la relación entre los que se quedan en casa y aquellos que van a la guerra.
El soldado que va a la guerra, lleva consigo un bajage de conocimiento sobre sus conocidos, que durante el tiempo que permanezca lejos de casa quedará intacto, como si el tiempo no pasara en las personas que conoce e incluso quiere.
Cuando los soldados regesan a casa, experimentan una sensación de extrañeza con aquellos que dejaron atrás, debido a que el tiempo que han estado separados los ha cambiado a ambos.
El regreso a casa se torna dificil en cuanto a que el tiempo no ha pasado en vano.
Este cambio en el conocimiento del otro y la relación que tenemos con él, es parecido a la sensación que experimentaremos algunos de nosotros en los próximos días, cuando muchas personas regresemos a nuestras actividades diarias.
Muchos estamos felices por ello, pero la diferencia radica en que las cosas no serán iguales (al menos por ahora), ya que seguiremos usando tapabocas, no tendremos cafeterías en las escuelas, tendremos que sentados separados en el cine, etcétera.
Desde un punto de vista personal, me invade una sensación de extrañeza acompañada de felicididad por regresar a nuestras actividades.
El soldado que va a la guerra, lleva consigo un bajage de conocimiento sobre sus conocidos, que durante el tiempo que permanezca lejos de casa quedará intacto, como si el tiempo no pasara en las personas que conoce e incluso quiere.
Cuando los soldados regesan a casa, experimentan una sensación de extrañeza con aquellos que dejaron atrás, debido a que el tiempo que han estado separados los ha cambiado a ambos.
El regreso a casa se torna dificil en cuanto a que el tiempo no ha pasado en vano.
Este cambio en el conocimiento del otro y la relación que tenemos con él, es parecido a la sensación que experimentaremos algunos de nosotros en los próximos días, cuando muchas personas regresemos a nuestras actividades diarias.
Muchos estamos felices por ello, pero la diferencia radica en que las cosas no serán iguales (al menos por ahora), ya que seguiremos usando tapabocas, no tendremos cafeterías en las escuelas, tendremos que sentados separados en el cine, etcétera.
Desde un punto de vista personal, me invade una sensación de extrañeza acompañada de felicididad por regresar a nuestras actividades.


